Un gesto diario para la prevención del cáncer de mama

marisol_lopez_varela_celdran_b_n

Por Marisol López-Varela Celdrán

lazo_rosa

Una de cada ocho mujeres padecerá cáncer de mama a lo largo de su vida. No en vano, es el tumor más frecuente entre las mujeres occidentales. Solamente en España se diagnostican alrededor de 32.825 nuevos casos al año. Así, para visibilizar esta lucha, cada 19 de octubre celebramos el Día Internacional Contra el Cáncer de Mama. La iniciativa de la organización mundial de la Salud (OMS) busca concienciar a la sociedad de la importancia de la investigación y el diagnóstico precoz de la enfermedad. Desde las instituciones, es necesario promover que cada vez más mujeres accedan a los controles y tratamientos oportunos con el fin de mejorar su pronóstico y supervivencia.

El cáncer, en general, es una carencia en el control fisiológico de los mecanismos que regulan el crecimiento celular. En el de mama, exceptuando situaciones poco frecuentes de mutaciones familiares, no hay un único desencadenante de la enfermedad. Son varios los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecerla, como el sedentarismo, la obesidad, la nuliparidad (cuando una mujer no ha tenido hijos o su embarazo no ha llegado a término), la carga genética, los condicionantes ambientales…

A grandes rasgos, hay tres clases fundamentales de cáncer de mama: el de tipo hormonal (70% de los sufridos), el tipo HER2positivo (15%) y el tipo triple negativo (15%). Cada uno de ellos tiene características clínicas, biológicas y de tratamiento muy diferentes.

El screening (cribado o estrategia médica aplicada para detectar una enfermedad en una población de individuos sin signos o síntomas de esa enfermedad), una dieta saludable –rica en frutas, verduras y legumbres– y la práctica de ejercicio –al menos 30 minutos al día– son importantes para la prevención del cáncer de mama. Según los especialistas, en general, hasta el 25% de los tumores podrían evitarse con un estilo de vida saludable.

Además, son fundamentales las visitas periódicas al ginecólogo, las mamografías anuales – a partir de los 40 años de edad– y la autoexploración mamaria. Respecto a esta última conviene saber que todas las mujeres deberían realizarla una vez al mes. En el caso de las mujeres en edad fértil es recomendable hacerla una semana después de que haya finalizado la menstruación.

Conviene recordar que el cáncer de mama no es una enfermedad exclusiva de mujeres. Aunque en un porcentaje muy pequeño –menos de un 1% del total–, los hombres también pueden sufrirlo.

Por eso, hoy más que nunca, es necesario lucir el lazo rosa. Un símbolo nacido en 1992 de mano de dos mujeres: Alexandra Penney y Evelyn Lauder. La primera era editora de una revista orientada al público femenino con la que estuvo trabajando en la edición anual de la Concienciación sobre el Cáncer de Mama (NBCAM). La segunda, que fue vicepresidenta de Estée Lauder, había recibido su invitación para acudir a la fiesta solidaria. Entre ambas surgió la idea de hacer lazos y que estos fueran distribuidos por la compañía de cosméticos para conseguir promocionar la prevención del cáncer de mama.  Hoy día, ese lazo se ha convertido en una imagen que simboliza a nivel internacional la implicación social para acabar con esta enfermedad.

Un gesto, un compromiso, que debería ser diario.

COMENTA LA NOTICIA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *