Sobre las narrativas petulantes y aburridas que tanto abundan hoy en día en las librerías

El habitualmente apacible río bajaba, en esta ocasión, con inusitada fuerza debido a la crecida producida por las fuertes lluvias caídas a lo largo de la semana. Sin embargo, sus cristalinas aguas lejos de discurrir turbias permanecían con su claridad de siempre permitiendo ver un fondo lleno de cantos rodados, los cuales algunos eran arrastrados desde a saber qué parte del cauce alto. En ocasiones alguna trucha nos regalaba la vista con su majestuoso nado y el sol, que hoy sí que brillaba con fuerza, daba al entorno un aspecto veraniego que invitaba a zambullirse en aquel líquido que, a pesar de todo, no debía de ser muy cálido. La orilla, otrora arenisca, se hallaba bellamente decorada con una hierba verde y fresca, salpicada de forma aleatoria por florecillas silvestres de muy distintos colores: blancas, rojas, amarillas, violetas, azules… un jardín natural para aquellas bestezuelas que acudían al atardecer a esa parte del ahora torrente para saciar su sed. En la orilla contraria crecían despreocupados varios árboles, muchos de ellos frutales de dulces aromas, pero destacaba sobre todos ellos un meloso sauce llorón, ya envejecido por los largos años de distinguida existencia, que dejaba sus largas ramas pasear, cual barquitas pequeñas y verdes, por la superficie casi cerúlea en esa parte del río gracias al intenso azul del cielo de aquel día. Su sombra se alargaba hasta la otra orilla en la que, aprovechando la falta de luz solar, un liviano insecto flotaba con total naturalidad demostrando así que el resto de los distintos habitantes del bosque no eran más que unas piedras capaces de dirigir sus pasos hacia donde sus patas los llevasen, pues, qué duda cabía que cualquiera que osaba introducirse en el gran río se hundía hasta el fondo al igual que aquellas, eso sí, con mucha menos gracia.

Una grácil racha de brisa suave hizo que las hojas amarillas, rojas y marrones que circundaban entorno a algunos árboles, que ya habían comenzado a perderlas, se elevasen momentáneamente en el aire para dar varias vueltas sobre sí mismas y volver a caer suavemente un poco más allá, hacia el sur de su posición inicial. Aquella estampa resultaba deliciosa a la par que…

Acaban de leer un texto que puede parecer muy colorido y, por lo demás, ciertamente agradable a la lectura. Durante media página me dedico a describir un lugar concreto con sus características naturales a priori bellas: un río que baja caudaloso por las lluvias, su cristalina agua y sus habitantes acuáticos, unas hojas otoñales cerca de sus dueños, etc. Sin embargo, se trata de una lectura, a mi modo de ver, vacua. ¿Por qué digo esto? Fácil. ¿Quiénes son los protagonistas?, ¿y el narrador?, ¿qué hay de las bestezuelas mencionadas?, ¿y del bosque? Sencillamente no se sabe. ¿Qué le sucede al protagonista o protagonistas? Pues nada, porque no hay. Podría haber escrito tres o cuatro páginas o incluso cien, describiendo los alrededores y su fauna y podría, cómo no, haber continuado sin contar absolutamente nada que realmente tuviese interés para el lector. Porque ¿qué es lo que realmente interesa a la gran mayoría de personas que tienen en sus manos un libro? Efectivamente, les/nos, interesa qué es lo que sucede con los personajes principales; ¿qué hacen en ese lugar?, ¿de dónde vienen o a dónde van?, ¿cuáles son sus inquietudes y anhelos? Esas y solo esas son las incógnitas que un escritor debe de despejar y no si los pajarillos tienen alas de no sé qué color que cuando el sol se refleja ellas les hace parecer no sé qué especie de no sé qué parte del mundo, y que además este hecho produce la polinización de esta o aquella planta gracias al despiste del insecto macho tal…

Palabras y solo palabras que no conducen a ninguna parte. Lo cierto es que al final no se trata de cuántas páginas se escriben, sino de la cantidad de cosas transcendentes que el autor es capaz de contar en ellas. Los huecos que el escritor deje por acción u omisión deben ser necesariamente rellenados con la fértil imaginación del amable lector, pues de este modo no habrá una novela sino tantas como lectores se empeñen en leerla. Si impedimos que la imaginación del lector rellene todos esos huecos que menciono como si en vez de leer un libro se estuviese visionando una película, perderemos una de las grande ventajas que nos puede aportar una novela, el toque de cada uno de los lectores. Insisto, las películas no dejan esos espacios de los que hablo, pues los protagonistas y demás actores, así como su entorno, quedan claramente descritos tan solo con mirar la pantalla. Las novelas en general no pueden ser iguales que las películas, deben de dejar margen a la fantasía y a la gran imaginación con la que contamos los seres humanos.

Una de mis primeras novelas, El asesino del pentagrama, fue catalogada por algunas personas como excesivamente corta. De hecho, es que era, es, una novela corta. Pero si uno lee sus escasas ochenta páginas, naturalmente depende del formato, descubrirá un mundo entero de acontecimientos con una amplio repertorio de personajes. La prueba de que era corta, pero no estaba vacía de contenido, es que se ha vendido en lugares tan dispares como Japón, Alemania o Argentina. Insisto, corta sí, pero llena de acontecimientos que no dejan al lector apartar sus ojos de las páginas hasta llegar al final. Creo que en general todos mis libros son así, directos y si florituras que no conducen a ninguna parte, pues para eso ya está inventada la televisión y el cine.

En definitiva, muchos son los estilos y las formas de escribir un libro, casi tantas como autores; unos emplean una narrativa brillante, otros prefieren dar mayor importancia a la historia que están contando centrándose más en los hechos que en lo que rodea a los personajes, los hay que hacen novelas de muchas páginas y otros todo lo contrario… pero, bajo mi modesta opinión, aquellos libros compuestos de innumerables hojas rellenas en gran parte de contenido vacío, no dejan de ser más que discursos políticos bien encuadernados.

Que ustedes lo lean bien.

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