Rafael Granizo y Mariví de la Mata, artífices de la llama que prendió el “efecto nazareno”

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Cae la noche sobre Brunete, las calles se quedan vacías y solitarias, sin embargo, a pesar del frío y la humedad, un trasiego de vecinos van encaminando sus pasos, en silencio, hacia la Plaza Mayor. Son los nazarenos de Brunete que acuden puntuales a su ensayo semanal; y allí, en la Plaza reúnen ilusión, esfuerzo y sacrificio para trabajar juntos para sacar adelante uno de los proyectos culturales más ambiciosos y bellos de la localidad: la representación teatralizada de la Pasión Viviente de Cristo, que este año cumple su tercera edición.

Desde masbrunete.es hemos tenido el privilegio de compartir con los nazarenos, de primera mano, su experiencia y su evolución. De sentir el frío que, tras horas de ensayo en los meses de invierno, entra por los pies e invade todo el cuerpo; el cansancio de las horas de ensayo con repeticiones hasta que todo sale bien; pero también la alegría que proporciona el sentirse parte de un proyecto compartido que hermana a los vecinos; y la emoción de los sentimientos que brotan al contemplar la Pasión de Cristo, en nuestro pueblo… dentro de nosotros.

Queremos agradecer a Rafael Granizo y a Mariví de la Mata, codirectores de EL NAZARENO Bruente, que nos hayan podido dedicar unos minutos para conversar, en plena vorágine de ensayos y remates de última hora, antes de que “se suba el telón”.

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Masbrunete: Enhorabuena por vuestro trabajo… lo habéis conseguido por tercer año consecutivo. Habéis logrado sacar adelante la tercera edición de la Pasión de El Nazareno Brunete. Ahora que se cumple esta tercera edición, me gustaría que nos contarais qué momento o que vivencias recordáis con especial cariño  o emoción del año pasado…

Mariví: Recuerdo especialmente del año pasado, cuando empezó a llover con fuerza y ya Rafa me dijo desde arriba que había que cortar… nunca olvidaré las lágrimas de los nazarenos porque llovía muy fuerte y tenían que dejarlo. De esas lágrimas hay fotos, de la gente llorando derrotada porque con esa lluvia tan fuerte la función no se podía llevar a cabo…

Nunca olvidaré las lágrimas de los nazarenos porque llovía muy fuerte y tenían que dejarlo.

Rafa: Efectivamente, esa es la anécdota mayor, la que más vamos a recordar a lo largo del tiempo que dure el Nazareno. Fue muy emotivo y lo que más posos ha dejado.  También, simplemente la vecindad, el compañerismo que hay entre todos los vecinos que supera al esfuerzo de la propia obra dramatúrgica; esa vecindad, eso de decir es la hora… ha llegado el momento…, ya no hay órdenes de directores, ya son todos directores, ya son todos su obra, son protagonistas todos desde el papel más pequeño hasta el que más habla… La emoción de la generosidad de ellos y la emoción que sienten solo representando esta obra en su pueblo es increíble.

MB: ¿Cómo se consigue motivar a cien… a doscientos vecinos para que consigan realizar un trabajo tan impresionante como este y lo hagan prestándose de forma altruista?

Mariví: El primer año fue el más complicado…

Rafa: Sí, emocionante, pero complicado. Pero eso de que cada día fueran sumándose cinco, tres, ocho vecinos más… llegamos a los ochenta… era como un río, un no parar.

Mariví: Es maravillosos cuando los vecinos comienzan a saltar esos muros de su vida cotidiana y a unirse para hacer algo juntos por su pueblo y a coger esa fuerza que da el decir “estamos haciendo algo para nuestro pueblo…” La ilusión, la gente, el empezar a hablar unos con otros; algunos que se veían por la calle pero no se hablaban… a después decir “somos compañeros”, “somos nazarenos”…, de ahí nació el efecto nazareno. Vecinos que se conocían de vista y no se saludaban por la calle ahora son amigos; eso, el efecto nazareno fue lo que marcó la ilusión de lo que ha  venido después. Recuerdo que en septiembre o en octubre, me preguntaban ya por la calle, cuándo empezábamos. En esos momentos yo empezaba a sentir cómo la Plaza parecía que empezaba a llamarnos, a decir: “estoy aquí, esperando a que vengáis a ensayar el Nazareno.”

El efecto nazareno fue lo que marcó la ilusión de lo que ha venido después.

MB: En la primera edición, ¿qué os costó más esfuerzo, conseguir que  la gente se sumara y apostara por el proyecto o poner en funcionamiento el engranaje de la maquinaria para llevar a cabo la representación?

Rafa: Fue tomar la decisión. Sentarme con Mariví  y decir “tenemos esto y esto es un locura”, pero era una fascinante locura. Cuando de repente vemos que la lista de personas que quieren participar va aumentando y ya estamos 20 personas…  conseguir que en un abrir y cerrar de ojos se apunten 20 personas, era un hito. Pero es que no había pasado una semana y habíamos duplicado, era fascinante. Cuando finalmente se llevó a cabo la representación, terminas hecho un ovillo. Después de terminar, yo terminé hecho un ovillo una semana entera, porque no podía creerme lo que se había conseguido, se habían multiplicado de golpe y porrazo en menos de un año los saludos en Brunete por más de mil… eran saludos en la calle, ya se conocía todo el mundo, eran nazarenos, la sensación de que todo el mundo se conocía y era feliz.

Era una fascinante locura.

MB: La segunda edición se produjo un cambio en el papel protagonista. ¿Esto os supuso mucho más trabajo?

Mariví: el problema de los papeles protagonistas son las clases de interpretación, porque tanto Alberto (Robledano) como Jota (José Joaquín Sánchez), tuvieron que tomar clases de interpretación. Joaquín está en mi grupo de teatro y, en ese sentido, era más fácil indicarle por dónde queríamos el personaje… Pero lo más complicado ha sido trabajar con tanta gente en un espacio tan grande y luego las interpretaciones de María Madre, de Jesús, Pilatos, las de los Judas… la guerra que nos han dado los Judas (risas de los dos).

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MB: El primer año se tuvieron que hacer todos los decorados, el atrezzo, vestuario, todo de forma artesanal y manual, también por voluntarios. Un trabajo que se lleva a cabo en paralelo al de los actores y que resultó impresionante.

Rafa: es un trabajo impresionante y de aquellos que no se ven, porque el coste del espectáculo está entorno a unos 12.000 euros y eso son pequeñas aportaciones generosas de gente y vecinos del pueblo que  con 5, con 10, o con 20 euros, van donando y, así, vamos sumando. Obviamente también hay grandes aportaciones de empresas y asociaciones.  Aunque es verdad que este año ha bajado un poco el entusiasmo. Yo tengo un debe, siento que no conseguí ese efecto nazareno para el segundo año y el tercero, pero todo cansa y hay que buscar fórmulas para renovar.

Mariví: los nazarenos han vendido papeletas de la famosa rifa, han vendido lotería, han pagado las galas, el esfuerzo de la Plaza. Este proyecto tanto por tiempo como por trabajo ha recaído en los nazarenos aunque con aportaciones exteriores, pero el esfuerzo de la gente que está dentro de este proyecto trabajando es grandioso.

MB: Entre esas aportaciones exteriores, ¿os habéis sentido apoyados por las instituciones como el Ayuntamiento?

Rafa: Sí, sí, aquí ha colaborado todo el mundo. Todas las puertas se nos han abierto y esto es cierto, y debemos decirlo con voz alta y clara, nos hemos sentido arropados por ellos.

Este año no nos queda más remedio que tener que cobrar un pequeño donativo para entrar de 2 euros para cubrir los gastos, porque esto no puede decaer y tenemos que continuar. Los propios nazarenos no van a recibir una entrada, lo van a pagar de su bolsillo para contribuir, es verdaderamente ejemplar. Todos los nazarenos han dado mucho más de lo que nosotros merecemos como directores, son generosos hasta más no poder.

Todos los nazarenos han dado mucho más de lo que nosotros merecemos como directores.

Mariví: se puede decir bien alto y bien claro que es un proyecto del pueblo, para el pueblo.

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MB: ¿Este año qué novedades nos vamos a encontrar?

Rafa: Bueno… una novedad es el cambio de ubicación de los palacios. Se ha cambiado los palacios de Pilatos y Herodes,  y un par de pequeños detalles, no mucho más. Vamos a poner la voz a los ladrones en la cruz…

Mariví: técnicamente hemos sacado la escena un poco más al centro de la Plaza, porque tenemos la problemática de la fuente…

A punto de comenzar el ensayo, se acerca Herodías a rescatar a los directores, porque los nazarenos ya aguardan en el centro de la Plaza para comenzar uno de los últimos ensayos previos al estreno.

De nuevo, nuestro agradecimiento a Rafa y a Mariví por dedicarnos un rato de su apretadísima agenda y a todos los nazarenos por su esfuerzo, su ilusión y su extraordinario trabajo…simplemente  por Brunete. ¡Mucha suerte!

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