Nuevo propósito, ir al gimnasio

Por Luis Molina Aguirre

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Comenzamos el año cargados de nuevas ilusiones y esperanzas, nuevos retos y proyectos y, por qué no, como ya dijimos/propusimos en el último artículo de esta sección de Salud y Belleza del año 2017, con nuevos y complicados propósitos. Siguiendo en la línea de los buenos propósitos del año nuevo, vamos a hablar de uno que suele ser la estrella después de las opulentas Navidades. Muchos son los que se plantean ya, tras haberse notado con algún kilillo no deseado de más, comenzar a perder peso. Esto, generalmente, pasa por tratar de recuperar la actividad deportiva que éramos capaces de tener hacía a saber cuántos años. Otras personas, que no se han ejercitado o lo han hecho en contadas ocasiones, se plantean hacerlo de manera continuada y de forma más seria, pues, la tripa o las caderas, han comenzado a ocupar un espacio en su figura, que les hace sentirse incómodos dentro de su ropa habitual. Otros, en cambio, siempre han sido delgados y, aunque parezca asombroso, después de las Navidades continúan siendo una sílfide, pero este año han decidido comenzar a ir al gimnasio para sacar ese músculo oculto que sabe que se encuentra en alguna parte de su cuerpo…

Bien, tanto sea por unas causas como por otras, qué duda cabe, que una de las mejores épocas para los gimnasios es precisamente ahora, pues tras las fiestas incrementan su facturación y el número de matriculados en un tanto por ciento muy elevado. Sin embargo, este buen propósito, no suele durar mucho y una buena parte de las personas que comienzan el año en el gimnasio, lo dejan al poco tiempo y al final del mismo, hay que decir que son muy pocos de los que comenzaron ese año, los que aún continúan tratando de esculpir sus cuerpos a base de unas máquinas que parecen más hechas para uso de la Santa Inquisición, que para personas con buena voluntad y fe… sí, de fe, porque para lograr mantenerse durante mucho tiempo en un gimnasio, hace falta auténtica fe.

En cualquiera de los casos y bromas aparte, como decía antes, pocos son los que finalizan el año yendo al gimnasio. Tengo que decir que yo, personalmente, soy más partidario de hacer deporte al aire libre, aunque reconozco que un buen plan de entrenamiento mantenido de forma regular en el tiempo, puede obrar auténticos milagros en el cuerpo y, sobre todo, en la salud de cualquiera. Aunque esto es así, aquellos que deseen comenzar con las máquinas de musculación, que se olviden de los anuncios de la televisión, que nadie piense que con machacarse una hora dos o tres veces por semana, van a lograr esos cuerpos “Danone”, si bien, desde luego, sí que pueden lograr otros beneficios mucho más importantes qué duda cabe. Bien, el objeto de este primer artículo del año 2018, no es contar qué tipo de entrenamiento es el adecuado para ganar fuerza o musculatura o para perder peso. No, el objetivo es contaros algunos trucos fundamentales para no tirar la toalla a las primeras de cambio y lograr acabar el año como lo empezamos, haciendo deporte.

En primer lugar, lo que toda persona que quiere comenzar a hacer deporte tiene que tener claro, es qué deporte es el que desea practicar. No se trata de hacerlo por hacerlo, porque este o aquél a tu amigo o vecino le vaya muy bien, o porque piensas que vas a lograr tus objetivos en poco tiempo con unos o con otros. No, se trata de que sea un deporte que te guste y que realmente te motive, pues si esto no sucede, estarás abocado al fracaso irremediablemente. Experimenta con actividades nuevas, descubrirás que muchas de ellas te sorprenderán favorablemente. Incluso, dentro de un gimnasio, tienes multitud de posibilidades, hoy en día casi todos tienen, además de las típicas máquinas de musculación, clases de Pilates, Zumba, Spinning, distintos bailes…

El segundo consejo importante, es que trates de acudir al entrenamiento acompañado, esto es particularmente importante, pues os motivaréis mutuamente, además de animaros a continuar con vuestros objetivos y hará que cuando un día no tengas ganas de acudir, lo hagas aunque solo sea porque has quedado con la otra persona y no quieras darle plantón.

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Otra opción, más que recomendable, es la de hacernos con un entrenador personal. Hoy en día no resulta nada caro y será el principal interesado en motivarte para mantenerte entrenando, ya que ese es su trabajo. Él te personalizará el entrenamiento adaptado a tus necesidades e incluso te podrá preparar una dieta específica para ti. Lo cual, como resulta obvio, hará que evoluciones y logres tus objetivos mucho más rápidamente.

Finalmente, planea los días de entrenamiento semanales a fin de que no te surjan imprevistos que te impidan acudir al gimnasio o a practicar el deporte que hayas elegido. No pueden existir excusas, pues si encontramos un día una justificación para no entrenar, es probable que encontremos más en los siguientes días, hasta el punto de abandonarlo todo y tirar por tierra el esfuerzo que hemos realizado. Insisto, nada de excusas y piensa siempre en positivo, no dejes que en tu mente entre lo malo del ejercicio, si es que tiene algo malo, sino lo bueno, esto es, olvídate del cansancio, también el trabajo cansa y, sin embargo, acudes todos los días a él. Repítete alguna frase que te motive, como por ejemplo: Con sacrificio puede ser que logres poco, pero sin sacrificio es seguro que no lograrás nada. Céntrate en lo bueno y sano de lo que estás haciendo, piensa en tu nueva fortaleza, agilidad y/o capacidad pulmonar y, recuerda, que lo mucho o poco que hayas conseguido, lo puedes perder todo en cuestión de meses de inactividad.

Feliz año 2018 y recuerda, la constancia es capaz de lograrlo todo. Como dijo Pitágoras: “Con orden y tiempo se encuentra el secreto de hacerlo todo, y de hacerlo bien”.

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