¿Nos hacemos… un Cine Español? “Aunque tú no lo sepas”

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Por Román de Alba

 

“Mirad a las naciones y ved,

y quedaréis sobrecogidos y estupefactos,

pues está para cumplirse en vuestros días

una obra que, si os la contaran, no la creeríais.

Habacuc 1,5.

(Profeta Hebreo. Siglo VII a. de C)

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Esta película recibió la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos en la categoría de GUIÓN ADAPTADO.

Al inicio del nuevo milenio, Juan Antonio Córdoba dirigió su segundo largometraje. Para elló, no dudó en rodearse de una experimentada pareja. A Silvia Munt (inolvidable Colometa en la Serie de TV de 1982, “La Plaza del Diamante”) le da réplica Gary Piquer; actor nacido en Glasgow (de madre escocesa y padre catalán) a quien recordamos por la serie “Aladina” (años 2000-02). Este dúo fue complementado por otra pareja: Cristina Brondo y Andrés Gertrúdix.

SINOPSIS

Lucía (Silvia Munt) es una mujer que ronda los cuarenta. Un día, su corazón da un vuelco cuando se cruza con Juan (Gary Piquer) en unos grandes almacenes. Decide seguirlo hasta su casa. Resulta ser el mismo domicilio donde en 1975, Juan vio por primera vez a Lucía y se enamoró de ella. Ambos tenían 17 años e inventaron un lenguaje a través de sus balcones.

Realmente, es una historia que, se ha repetido hasta la enésima potencia, desde que el mundo es mundo; alguien que se enamora de esa persona que jamás se ha fijado ni se fijará en él (o ella). Alguien que, no dudaría en beberse las lágrimas del otro, cuando las cosas se tuercen… y el sol que había soñado deja de salir por el Este. Pero, cada cual se engaña por su ojo y se tapa con la manta que puede…

En esta película (como tantas veces en la vida real), él o la protagonista reacciona sólo cuando el tamiz del tiempo filtra nuestras humanas inseguridades. Por cierto, hay gente que necesitaría varias vidas para apearse del burro…

Ya lo rimaba hace tiempo, el sin par Gustavo Adolfo Bécquer:

Alguna vez la encuentro por el mundo

y pasa junto a mí;

y pasa sonriéndose y yo digo:

“¿Cómo puede reír?”

Luego asoma a mi labio otra sonrisa,

máscara del dolor,

y entonces pienso: ¡Acaso ella se ríe

como me río yo!

Ojalá paséis un buen rato, mientras visionáis esta historia de trama eterna y esperanzador desenlace. Como en tantas ocasiones, nuestra felicidad nos espera… apenas al otro lado de la calle… AUNQUE TÚ NO LO SEPAS.

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