Madrid es la región que consume menos agua embotellada de España

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La Comunidad de Madrid se sitúa a la cabeza de las regiones españolas con un menor consumo de agua embotellada sin gas por habitante y año, según la base de datos del Consumo de Hogares del Ministerio para la Transición Ecológica. Mientras la media española se sitúa en un consumo de 59,4 litros por habitante y año, los madrileños tan solo consumen 16,7 litros al año, lo que demuestra que confían en la excelente calidad de su agua del grifo, suministrada por Canal de Isabel II.

El agua de Madrid se somete diariamente a un gran número de análisis y controles que garantizan la máxima calidad del servicio. Anualmente se realizan más de 6 millones de análisis a las aguas de consumo humano, lo que significa que cada cinco segundos se lleva a cabo una analítica, que no solo se realiza en los depósitos y estaciones de tratamiento, sino también desde el origen, y a lo largo de toda la red de distribución.

Al Laboratorio Central de Calidad de las Aguas de Canal de Isabel II, situado en las oficinas de la calle Santa Engracia de Madrid, llegan anualmente 24.000 muestras. En él se realizan más de 480.000 análisis anuales del agua de consumo en distintos puntos de la red de distribución (estaciones de tratamiento, depósitos, canalizaciones y estaciones de muestreo). Estos análisis estudian hasta 60 parámetros, como el cloro, el pH o la conductividad, y detectan cualquier posible anomalía en la calidad del agua de consumo.

Todos estos controles, junto con un cuidado medioambiental del entorno de los embalses y el adecuado mantenimiento y renovación de los casi 18.000 kilómetros de redes de distribución, garantizan que el agua llegue en perfectas condiciones a los más de 6,2 millones de madrileños que cada día la consumen.

Dentro de su Plan Estratégico 2018-2030, Canal tiene como línea de acción garantizar la calidad del agua de consumo con medidas como la renovación permanente de la red, la protección de las fuentes de suministro o el fomento del uso de nuevas tecnologías de tratamiento.

Consumir agua del grifo: una práctica sostenible, segura y económica

Disponer de un agua de grifo de calidad, además de ahorrar en el consumo de agua embotellada, permite otras importantes ventajas para las familias entre las que destacan algunas como evitar ocupar espacio para el almacenaje del agua, un menor consumo de detergentes y productos de higiene personal, unos menores tiempos de cocción de los alimentos (con el ahorro energético asociado), una mayor facilidad en la limpieza del hogar (evitando incrustaciones de cal) o una mayor vida media de lavadoras y lavavajillas.

Evitar el consumo de agua embotellada no solo contribuye a reducir la generación de residuos plásticos y a evitar los costes ambientales del transporte de las botellas y garrafas, sino que, además, supone un gran ahorro económico para las familias. En Madrid, un litro de agua cuesta de media, algo más de 0,0015 euros, mientras que el litro de agua embotellada cuesta de media unos 21 céntimos, es decir, es 140 veces más cara.

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