Labios con una salud 10

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Existe una parte de nuestro cuerpo a la que no solemos dar mucha importancia, pero cuyo cuidado resulta fundamental, pues es la responsable de que seamos lo que somos. Naturalmente estamos hablando de los labios. Hoy nos vamos a ocupar de ellos, os contaremos algunas cosas que, a buen seguro, os sorprenderán y además, os explicaremos cómo preparar un protector labial casero, bueno, bonito y barato. El objetivo es protegerlos, pues se trata de una parte de nosotros que se encuentra muy expuesta a las inclemencias del tiempo, así, se ven afectados por el viento, el frío, el calor… Pero, comencemos por el principio ¿qué son los labios?

Los labios son un pliegue muscular, formado por fina piel y una epidermis muy gruesa. Estos se encuentran irrigados por multitud de vasos sanguíneos, razón por la cual son tan sensibles y pueden llegar a sangrar con relativa facilidad. Se trata de un órgano altamente importante, pues los usamos para multitud de funciones. Por ejemplo, no podríamos comunicarnos normalmente sin ellos, tanto verbalmente como expresivamente. Es muy posible que tampoco hubiésemos alcanzado el nivel de evolución actual. Otra utilidad fundamental de los labios es algo tan simple como mamar. Sí, mamar. En los mamíferos, nada más nacer, uno de nuestros primeros instintos es el de alimentarnos y para ello necesitamos unos labios capaces de succionar la leche de nuestras madres o, en su defecto, del biberón. Pero, una vez que dejamos la leche como alimento único, pasamos a comer otros alimentos que son sólidos, también para ellos es preciso tener unos labios habilidosos, qué duda cabe que en estos menesteres algunos primates han evolucionado más que nosotros.

También es preciso recordar que, como hemos dicho antes, los labios son fundamentales para comunicarnos, tanto verbalmente como expresivamente, pues, no solo hablamos, también podemos modificar nuestros gestos para hacer saber nuestro estado de ánimo, basta poner los labios en una determinada posición para que nuestros interlocutores comprendan nuestro estado de ánimo, felicidad, tristeza, preocupación, irritación, sensualidad… múltiples rasgos cuyo principal delator son los labios. Además, nuestros lenguajes son complejos y sin este órgano no seríamos capaces de pronunciar muchos de los fonemas que los componen y, por tanto, la evolución del ser humano habría sido completamente distinta y mucho más compleja.

Por todo lo anterior, porque cuando hablas a la gente, con frecuencia suele mirar a los labios, y porque si están en mal estado, más allá de la estética, resultan muy dolorosos, es importante mantenerlos en buen estado y cuidarlos, especialmente en los meses en los que las temperaturas son más extremas y en los días en los que hay mucho viento.

Basta con seguir unos fáciles consejos, tales como: no humedecerse los labios con la lengua cada dos por tres, ya que este órgano es capaz de producir una fina capa de grasa protectora y la saliva la elimina; beber agua con frecuencia, no bajando de dos litros al día y procurar no beber alcohol ni fumar; no te arranques las pieles secas, los dañarías más; mantén la calefacción en unos 20º C, la calefacción reseca mucho, no solo los labios, también la piel y las mucosas; come fruta y verdura en cantidad, tienen mucha agua que te ayudará a mantenerte hidratado y, además, contienen vitaminas que protegerán tus labios; por último, hidrata los labios con un protector labial. Existen múltiples productos en el mercado, pero nosotros queremos enseñaros a elaborar uno natural, que os durará mucho y que, sin duda, es más barato e igualmente os protegerá de la climatología.

Cómo elaborar un protector labial casero

Para ello vamos a necesitar:

  • Cera y miel de abejas (son antisépticas y protegen contra el sol, frío y el viento).
  • Manteca de cacao, también conocida como aceite de theobroma (es altamente hidratante y suavizante para la piel).
  • Aceite de oliva (es antiinflamatorio e hidratante).
  • Vitamina E en gotas, en su defecto pastillas rayadas (es un protector de la piel).

Pon en un recipiente de cristal, tres cucharadas de aceite, otras tres de cera de abeja y cuatro de manteca de cacao. Añade 5 gotas de vitamina E, añade una cucharadita de miel. Pon todo al baño maría y remueve para mezclar bien todos los ingredientes. Cuando esté todo bien ligado, apaga el fuego. Deja enfriar y ya tenemos nuestro protector labial casero y natural.

Recuerda proteger bien tus labios, pues una sonrisa bonita dice mucho de ti.

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