El Nazareno de Brunete, en 1946

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… no termino de acordarme, quien me lo dijo esta mañana:

  • Espero que empiecen pronto los ensayos para “El Nazareno – 2018” – me soltó bastante ilusionado.

No lo duden… ¡no tengo la menor idea! Escribiendo… hago lo que puedo. Sin embargo, para eso de la interpretación ¡no me llamó el Señor! – que diría mi abuela.

Una representación que colma la expectativa más artística que jamás se celebró en nuestra Plaza Mayor. Obra que, tras un bautismo triunfal, intentará sobrevivir; cual balanza sostenida con dificultad; tanto por el esforzado e imprescindible voluntariado como por necesario parné.

A modo de curiosidad, quiero desenterrar otro acontecimiento propio de la dramaturgia brunetense que, por lejano en el tiempo, ya casi nadie tiene constancia de ello. Un trabajo dramático cuyo interés no residía en la obra en sí misma… si no en aquel trasfondo social para nuestra municipalidad.

La cosa sucedió allá por 1946. Sí, el mismo año en que se inauguró nuestra Plaza Mayor. Localización artística de granito; traído desde las canteras del Pico de San Pedro (Colmenar Viejo). Lugar señalado dentro del emplazamiento histórico brunetense (coronado por 64 columnas) y cuyo proyecto general fue reformado hasta en cinco ocasiones por sus dos arquitectos.

Pues bien, ese mismo año, los mayores de Brunete (siempre los hubo) señalaron que a la recién remozada Iglesia le faltaban imágenes… Dicho y hecho, pensaron que deberían comprar una del Nazareno (para los no iniciados, la primera de la izquierda, según se entra al templo, desde la calle de la Iglesia).

No duden que, el afán artístico de los brunetenses, siempre estuvo a la vanguardia de sus aficiones. Por ello, se celebraron dos piezas teatrales para sacar un dinero que ayudase a la hora de adquirir la referida imagen. Eso sí, seamos conscientes de como andaba el tema monetario en plena posguerra…

¿Dónde fue? ¡No, no aconteció en la celebrada Plaza! Las memorias más nítidas recuerdan que los presos que construyeron la referida Plaza Mayor, durante el tiempo que duró su presidio, dormían en una nave. Cuando estos se marcharon, ese espacio diáfano quedó libre durante un poco tiempo.

No tengo constancia de las obras. Solamente que… ¡se abría el telón! (no… no se trata de ningún chiste) y aparecían tres jóvenes; Nazario, Víctor y Martina (la madre de Gabriel; el del restaurante de Villanueva de la Cañada). El resto del elenco, también estaba formado por jóvenes de nuestra localidad.

Anécdotas al margen, el caso es que se pudo comprar “El Nazareno”. Y poco después… se creó su propia Hermandad. La cual no duró demasiados años.

Cuando no llovía se sacaba la Imagen en Procesión y le hacían Rogativas a favor de ese necesario y bien común para nuestros campos. Entiéndase que, a pesar de que el cambio climático es cosa de hace pocos años, en aquella lejana época también había rachas donde las nubes brillaban por su ausencia.

Descansado… por compartir memorias, va siendo hora ahora de que retorne. Sí, solo y a buen paso, por el… camino del Fresnedal.

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