Brunete dedicará una calle a la querida maestra María Teresa Grávalos Rivera

  • Ayer fue aprobada la moción en el Pleno a propuesta del Partido Popular sin contar con el respaldo de los grupos de la oposición PSOE y Ganar Brunete

  • Durante diecisiete años ha formado a cientos de vecinos de Brunete

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El municipio de Brunete dedicará el nombre de una de sus calles a María Teresa Grávalos Rivera, maestra muy querida por todos los vecinos, que durante diecisiete años ejerció su profesión, la de maestra, en la localidad. La moción, propuesta por el Partido Popular de Brunete, fue aprobada ayer en Pleno municipal, sin el respaldo de los grupos de oposición PSOE y Ganar Brunete.

María Teresa Grávalos ejerció su labor como maestra con gran dedicación, en Brunete, desde septiembre del año 1969, cuando se la encomienda en propiedad la escuela de Brunete, hasta el día de su jubilación, el 1 de octubre de 1986, habiendo formado a cientos de vecinos de la localidad que la recibió con los brazos abiertos, con cariño y con respeto.

Durante casi dos décadas, María Teresa Grávalos se hizo un hueco en el corazón de los brunetenses. Tal fue la relación que se estableció entre la maestra y el pueblo, que la propia maestra se declaraba brunetense, a pesar de haber nacido en San Sebastián de la Gomera (Santa Cruz de Tenerife), el 1 de octubre de 1921.

Hoy, más de 25 años después de su falta, muchos de quienes fueron sus alumnos mantienen vivo el recuerdo de aquella etapa.

Sobre la vida de María Teresa Grávalos

Por motivos personales y familiares, María Teresa Grávalos vivió en multitud de lugares de la geografía española, a pesar de haber quedado huérfana de padre y de madre a edad muy temprana, con lo que fue tutelada por sus hermanos mayores.

Vivió y sufrió la Guerra Civil en Madrid, concretamente en el Colegio de Huérfanos de Aranjuez, junto a dos de sus hermanas, Consuelo y Pilar. Tras la cruenta contienda, cursó estudios de Enfermería y de Magisterio en Navarra, carrera, esta última, en la que salió como número uno de su promoción. Tras un breve paso por el ejercicio de la enfermería, pronto se decantó por su verdadera vocación: la docencia. Fue maestra en distintas localidades del Pirineo Aragonés (Biota y Baells, en Huesca). En esa época cuando conoce a quien más tarde se convirtió en su marido, Fernando, con quien tuvo dos hijos: Fernando y Francisco.

En la década de los años 60 del siglo XX, su marido es enviado a Madrid y ella pidió el traslado a una escuela en Madrid. Le asignan Valdetorres del Jarama, hasta que, en septiembre del año 1969 les es otorgada en propiedad la escuela de Brunete, donde se traslada con su familia y fija en nuestro municipio su residencia.

Durante casi dos décadas, Doña Teresa toma las riendas de la educación en Brunete. Por sus clases pasaron muchos niños de entonces. Y en todos ellos dejó su impronta, su importante huella, ya que no solo aprendieron a leer, escribir o el temario de las asignaturas que impartía. Si no que, debido a su personalidad, al carácter abierto y afable que siempre la definió y a su fácil conexión con el entorno, preparó a muchos niños de aquel Brunete de esos años para que se pudieran abrir camino en una sociedad que estaba experimentando tantos cambios.

Aquellos niños de entonces hoy en día han sido padres, e incluso algunos abuelos. Y la mayor parte de ellos han sido protagonistas del tremendo cambio y de la evolución de este pueblo, hasta llegar a lo que somos en la actualidad.

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