Beber cerveza, con moderación… ¡más que saludable!

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Una de esas bebidas que apetece tomar, sobre todo una vez que comienzan a subir las temperaturas, es una cerveza bien fresquita. Por ello, hoy en Masbrunete, te contamos todo lo que debes saber sobre los efectos positivos de hacer un consumo moderado y responsable de esta milenaria bebida.

La cerveza habitual que solemos consumir está hecha con agua, cebada y lúpulo. Estos tres ingredientes, más la fermentación de baja graduación, hace de esta bebida que, si se consume de forma moderada y responsable, tenga una función preventiva sobre algunas enfermedades, así como que nos aporte algunos beneficios para nuestro cuerpo.

La cerveza está formada por casi un 95% de agua, lo que contribuye a la hidratación, no así el alcohol, que como ya hemos contado en varias ocasiones, es una fuente de deshidratación. Tiene vitaminas del grupo B, especialmente ácido fólico, varios minerales, tales como el magnesio, silicio, fósforo, potasio y calcio. Además, contiene fibra y es un excelente antioxidante.

Precisamente debido a sus minerales, la cerveza ayuda a disminuir del riesgo de enfermedades neurodegenerativas, tales como el alzhéimer. Además, las personas que padecen hipertensión, pueden reducir el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Por si fuera poco, cada vez más estudios avalan que el consumo de ligero a moderado de cerveza puede reducir el riesgo de fracturas y osteoporosis.

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Existe un informe sobre el Efecto preventivo y protector del consumo moderado de cerveza en la diabetes mellitus elaborado por la Sociedad Española de Diabetes, que explica esta relación: “Componentes de la cerveza como la fibra soluble, los compuestos polifenólicos, los minerales y la baja graduación alcohólica actúan sobre los mecanismos y procesos que desencadenan la diabetes y sus complicaciones; siempre que su consumo sea moderado”.

Hace ya tiempo que el mito de la tripa cervecera se vino abajo, ya que esta bebida no es especialmente calórica, ya que todas sus calorías provienen de los Hidratos de carbono, conteniendo 2,4 gramos por cada 100 ml, por lo que solo aporta 42 Kcal. por cada 100 ml. Por ejemplo, una lata de cerveza contiene unas 140 Kcal y un litro de cerveza 420 Kcal. Además, carece de grasas.

Como habréis ido viendo a lo largo del artículo, se ha insistido mucho en el consumo moderado y responsable, esto es debido a que beber grandes cantidades de alcohol tiene efectos muy nocivos para la salud, entre ellos, deprime el sistema inmune, produce varices estomacales que pueden terminar sangrando, daño o inflamación en el páncreas y en el hígado, que puede llevar a la muerte y destrucción de neuronas, entre otros muchos posibles problemas más.

 Por consumo moderado y responsable se entiende no más de 2-3 cañas de cerveza al día para un hombre adulto y 1-2 cañas para una mujer. En cualquier caso, vaya por delante, que la cerveza sin alcohol tiene las mismas propiedades que la que sí lo contiene, pero con el aliciente de no perjudicar nuestro organismo. La decisión es vuestra.

 

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