Animales fabulosos en el Románico II: el Centauro

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Por José Luis Ruiz Calvo

 

 

En esta entrega, el animal fabuloso que vamos a ver es el centauro. Hay pocos animales, tanto reales como del bestiario, que tengan un solo significado; así de pronto podemos recordar a la arpía que, esta sí, siempre presenta el lado malo y negativo. Nuestro ameno centauro es generalmente una figura del mal.  Como ahora veremos, en la mitología, que es de donde surgen estos animales, hay pocos centauros que presenten un lado bueno. Sin embargo, los hay, como Quirón, que representa la bondad, la sabiduría y la fuerza cuando es utilizada para defender lo bueno. Pero generalmente el románico lo utiliza con sentido negativo.

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Centauros sagitarios entre tallos en un capitel del claustro del Monasterio de Silos, Burgos. Por reflejar un dato, parecen modelos del renacimiento.                       

El centauro tiene como padre al rey de los lapitas, que como valiente que tenía que ser, sedujo a la diosa Hera, y esta, no era cualquiera de las diosas, sino nada más y nada menos que la hermana y esposa de Zeus. Este se transformó en nube, engañó a Ixión y de esa unión, de la nube y el rey, nació Centauro. Zeus, que tenía un carácter fuerte le dio el tormento de estar eternamente con una rueda de fuego dando vueltas. Y claro, de este centauro no se puede esperar nada bueno.

La representación es el cuerpo de un caballo y un torso humano. Al ser una representación donde su parte animal domina sobre la humana, es su lado negativo el que domina y representa el símbolo del demonio que ejerce su influencia en el hombre, cargado de una desenfrenada sexualidad y una fuerza pasional que no se controla. Esta idea viene de una leyenda griega donde narra que al ser invitados los centauros a una boda, bebieron en exceso y uno de ellos se abalanzó sobre la novia y se la llevó arrastrándola por el suelo. El resto de los centauros imitó a este y se lanzaron desenfrenadamente sobre el resto de las mujeres invitadas.

Al tomar la idea el arte románico, que sigue utilizando esos modelos negativos, añadirá motivos de la época que el espectador pueda reconocer y relacionar con el momento en el que vive. Y así, le vemos generalmente con una ballesta a punto de lanzar la flecha contra personas, animales o monstruos; una flecha simbolizando su necesidad de extender el mal y del que hay que protegerse, y un artefacto que la gente conoce y lo hace cercano, para entender que es a él, a este hombre que vive en un momento de la historia  pasado el siglo mil, a quien va dirigida la idea del mal tan cercana y de que debe huir de ella para llegar a los cielos.

En menos ocasiones está con espada o lanza, aunque de este tipo veremos un ejemplar situado en Zamora. A veces, para acusar esa actitud de lascivia, aparece con un gorro frigio, como el que vemos en el capitel de Santillana del Mar, y aquí sí que es la pura imagen del mal completo. Incluso la ballesta se utiliza como un elemento del mal y no simplemente como la imagen de un arma medieval, pues desde el II Concilio Lateranense se la consideró un arma diabólica y reprendida por la Iglesia.

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Capitel del claustro del monasterio de Santa Juliana en Santillana del Mar, Cantabria.

Por otra parte, la doble vertiente del románico, hace que también exista el animal fabuloso en su forma de hacer el bien. Si pensamos en la serpiente, aquella que utilizó el demonio en el Edén para que mordiera la fruta, nos viene el mal ante todo, Sin embargo, existen imágenes románicas de la serpiente en su lado positivo en hospitales de peregrinos como elemento sanador debido a su veneno. No olvidemos el símbolo farmacéutico.  Y es aquí donde aparece la figura del Centauro positivo cuando dirige su flecha hacia una arpía o un ser monstruoso, dándonos a entender que la flecha es la verdad de Dios que se dirige al impostor y le elimina.

Hemos hablado  anteriormente de Quirón, nacido de Cronos e inmortal. Fue un Centauro de los buenos siendo maestro de Aquiles, el de Troya; de Jasón, el de los Argonautas y del famosísimo Hércules, que en uno de sus trabajos le hirió con una flecha. Gracias a Quirón, un hijo de Apolo llamado Asclepio conoció los secretos de la medicina. Pero estas historias ya las iremos contando.

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Centauros con sus ballestas. El rostro de la mujer está deformado por el pecado y con sus manos sujetando sus colas, como ejemplo del mal. Capitel de la portada de la iglesia de San Esteban en Ciaño, Asturias.

Por último, decir que la figura del centauro  cede su imagen al signo del Sagitario. En las figuras zodiacales del románico, como por ejemplo en las enjutas de la Puerta del Cordero en la Basílica de San Isidoro de León.

Además de los centauros vistos en las fotografías, los encontramos en Moradillo de Sedano en Burgos;  de preciosa factura en Santa María de Piascas, lugar maravilloso cercano a Potes en Cantabria; en la Colegiata de Toro, Zamora y ya de paso ver su maravilla de Puerta de la Majestad en gótico policromado; en la parroquial de Valdeolmillos, pueblo de mi Palancia querida y que aun guarda restos de policromía.  El capitel presenta a centauros dirigiendo su flecha a una dama que simboliza a la Iglesia, queriéndonos decir la iconografía del capitel que la fe, dentro de la Iglesia verdadera, triunfará a los ataques del pecado; y por último de esta corta lista uno situado en la iglesia de Zamora capital de San Claudio Olivares; quizás el capitel de centauros más exquisito del territorio nacional y que bajo estas líneas le podemos ver.

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Capitel interior de la iglesia zamorana de San Claudio Olivares.

A la izquierda del espectador, es un centauro femenino, cubierta con una faldilla corta de flecos en triángulo, y a nuestra derecha, el centauro masculino con arco y un tocado árabe para simbolizar el mal y reflejarlo en lo musulmán, dentro de este período de Reconquista.

Sencillamente maravilloso.

Bibliografía:

Piedras de vida. 2008. J. Luis Ruiz.

Iconografía clásica, Ed. Itsmo, Madrid 2016. Juan Carmona Muela.

Fotografías del autor.

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