Algunos apuntes importantes sobre los ácidos grasos Omega-3

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sardinas

Desde la sección de Salud y Belleza del diario masbrunete.es, os hemos hablado y recomendado en múltiples ocasiones el consumo de productos que contengan el famoso Omega-3. Pero lo cierto es que, si bien siempre hemos insistido en que es más que recomendable para nuestra salud, también es cierto que nunca hemos entrado en el fondo de la cuestión, por lo que hoy vamos a dedicar este artículo a explicar qué es y por qué es tan importante este lípido o grasa.

Para empezar es preciso decir que los ácidos grasos Omega-3 pertenecen al grupo de los ácidos esenciales. Esto quiere decir que nuestro cuerpo no puede producirlos por sí mismo, por lo que tenemos que aportarlos al organismo a través de la alimentación. Los ácidos grasos Omega-3 se dividen en:

  • Ácido eicosapentaenoico (EPA),
  • Ácido docosahexaenoico (DHA) y
  • Ácido alfa-linoléico (ALA).

Como hemos dicho, el Omega-3 es una sustancia lipídica, que pertenece al conocido grupo de grasas poliinsaturadas de cadena larga, estas desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento del cerebro, así como también en el crecimiento y el desarrollo. Además, se sabe que los niños que no perciben suficientes ácidos grasos Omega-3 de sus madres durante la gestación, están en riesgo de desarrollar problemas de visión y de nervios entre otras posibles enfermedades.

nueces

Los principales beneficios del consumo habitual de productos con Omega-3 son su capacidad para prevenir la formación de coágulos en las arterias al impedir la acumulación de plaquetas; reduce los niveles de triglicéridos, colesterol y la presión arterial; incrementa las transmisiones eléctricas del corazón, por lo que regulariza el ritmo cardíaco y previene enfermedades cardiovasculares; fluidifica la sangre y protege al cuerpo de ataques cardíacos, apoplejías, derrames cerebrales, anginas de pecho, enfermedad de Raynaud, etc.; es un antiinflamatorio natural capaz de aliviar el dolor en las enfermedades como artritis reumatoide y la enfermedad de Crohn; promueve la formación de membranas celulares, el correcto funcionamiento del sistema inmunológico, la producción de hormonas, el funcionamiento de las neuronas y las transmisiones químicas; ayuda a la correcta formación de la retina y protege contra el cáncer, muy particularmente el de colon, el de próstata y el de mama.

Los productos más habituales que podemos consumir para aumentar nuestra ingesta de ácidos grasos Omega-3 son fundamentalmente pescados y verduras, tales como sardinas, salmón, caballa, atún, ostras, trucha, berberechos, ajo, soja, lechuga, espinacas, coles, pepino, fresas, piña, almendras, nueces… por otro lado, también es recomendable usar a la hora de cocinar, aceites de linaza y de oliva.

La falta de Omega-3 produce en nuestro organismo una serie de síntomas que pueden avisarnos sobre la carencia de este ácido graso esencial, estos suelen venir en forma de fatiga, piel seca, cambios de humor, depresión, mala circulación, problemas cardiacos, pérdida de memoria…

Por último, es de destacar que el consumo excesivo de Omega-3 tampoco es saludable. Como toda la alimentación en general, es preciso tomar los productos en su justa medida ya que no hay que olvidar que el Omega-3 no deja de ser un lípido, esto es, grasa. Por ello es recomendable consumir dosis moderadas de unos 3 gramos o menos al día.

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