¡A la rica castaña!

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Con la llegada del otoño, las calles de nuestras ciudades y pueblos se llenan de hojas multicolores, las cuales caerán sobre las duras, frías y mojadas aceras; la gente comienza a salir con paraguas y abrigos, cambiando aquellas prendas más livianas por estas mucho más pesadas y calientes; los ayuntamientos, sustituyen los quioscos de helados por los de castañas asadas, donde unos dependientes se afanan en dar vueltas y más vueltas a unos frutos que previamente han recibido un tajo en su mitad. Lo hacen sobre una cuba de metal por la que salen llamas provenientes, generalmente, de madera de encina y, con paciencia y esmero, esperan a que los deseados frutos secos estén tostados y en su punto para vendérselos a uno de aquellos transeúntes que, de vez en cuando, se acercan al calor que desprende el asador de castañas. Estos puestos son, sin duda, el anuncio de que el crudo invierno se avecina ineludiblemente y que a más de uno, nos encontrará ante uno de estos puestecillos, esperando a que el vendedor nos de un paquete con el fruto marrón aún humeante.

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Las castañas son un fruto seco, las cuales cuentan con unas características muy particulares que las distinguen de sus homólogos, tanto por su tamaño, como por sus características organolépticas, ya que tienen un muy bajo contenido calórico y sus carbohidratos son muy similares a los de los cereales. Sin embargo, es de destacar su alto índice glucémico cuando el producto está maduro y, sobre todo, cuando ha sido cocinado, algo a tener muy en cuenta por las personas diabéticas, ya que cuenta con un valor de 60, cuando las nueces andan entre 15 y 30. Su índice glucémico es muy inferior si se consume crudo, pero, tras caer del árbol, las castañas van convirtiendo sus hidratos de carbono complejos en otros más simples, es decir, en azúcares, lo que las hace ser un fruto dulce, especialmente pasados unos diez días de la caída y, como hemos dicho antes, al someterlas al calor para asarlas, se dulcifican más aún, lo que eleva su índice glucémico hasta el valor de 60.

Las castañas son el fruto del árbol Castanea sativa, el cual crece en zonas húmedas y frescas. Esta planta da sus frutos entre septiembre y finales del mes de diciembre, y suele tener un tamaño de entre 5 y 12 centímetros. Antes de caer del árbol, suele hallarse protegido por una especie de cápsula espinosa verde, semejante a un erizo.

La composición de las castañas es fundamentalmente agua, ya que más de la mitad del producto lo contiene. El resto del fruto está compuesto, básicamente, por oligosacáridos, es decir, hidratos de carbono complejos. Destaca la vitamina C y el ácido fólico en su estado crudo, pues, una vez cocinada se pierden prácticamente por completo estas sustancias. También, es importante su contenido en proteínas, fibra, potasio, hierro, magnesio, fósforo y, como hemos mencionado al principio, su bajo contenido en calorías, ya que 100 gr. contiene unas 190 Kcal.

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Dos recetas de castañas que son un clásico

Desde masbrunete.es, os vamos a dar hoy dos recetas de castañas muy sencillas, una para el otoño y otra para el invierno. La primera es para asarlas en casa, aunque personalmente, prefiero las del puestecito de la calle. La segunda es el famoso puré de castañas, que suele hacerse por navidad.

Castañas asadas

Ingredientes  (para 4-6 personas):

  • Entre 500 y 600 gr. de castañas
  • sal al gusto

Modo de elaboración:

Hacemos un pequeño corte en el centro del fruto y las colocamos en la bandeja del horno,  ya precalentado. Horneamos a 200ºC durante 20-25 minutos. Sazonamos por encima al gusto si lo deseamos.

Puré de castañas

Ingredientes:

  • 500 o 600 gr. de castañas
  • 50 gr. de mantequilla
  • un chorreón de coñac
  • pimienta negra molida
  • sal
  • 100 ml. de leche entera
  • 5 lonchas finas de bacon (opcional)

Modo de elaboración:

Hacemos una incisión en el centro del fruto y los metemos en un bol cubiertos con agua, en el microondas durante 20 minutos. Después, las pelamos. Se calienta la leche y mezclamos junto con la mantequilla, la sal y la pimienta, al gusto pero sin pasarse para no estropear el sabor.

Finalmente pasamos por la batidora hasta dejarlo muy fino. Añadimos un chorro de coñac y volvemos a batir para mezclarlo bien. Si queda muy espero añadir leche.

Finalmente incluimos unos trocitos de bacón (previamente salteado), si se desea.

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